SAN VALENTÍN, Mártir

Yo soy la luz del mundo: quien me sigue,
no anda en tinieblas sino que tendrá a luz de la vida.
(Juan 8, 12)

† decapitado hacia el año 269 en Roma
Patrono de parejas de novios; matrimonios; amor; jóvenes; viajeros; apicultores. Protector contra los desvanecimientos; epilepsia; plagas.
San Valentín, en su prisión, rogaba a Jesús que iluminase a los gentiles con los rayos de su divina luz. Asterio, lugarteniente del prefecto de Roma, oyó su plegaria, y le prometió creer que Jesús es la luz del mundo si devolvía la vista a su hija. Púsose el santo en oración y restituyó la vista a la ciega, con lo que Asterio, con toda su familia, se convirtió. Algunos días después, Valentín fue azotado y, finalmente, se le cortó la cabeza.

MEDITACIÓN SOBRE LA GRACIA

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