SAN MARTINIANO, Confesor
Nosotros no ponemos la mira en las cosas visibles,
sino en las invisibles. Porque las que se ven son transitorias;
mas las que no se ven son eternas.
(2 Corintios 4, 18)

n. hacia el año 350 en Cesarea;
† hacia el año 398 en Atenas, Grecia
San Martiniano se retiró al desierto a la edad de 18 años. Llegose allí el demonio a tentarlo. Estaba a punto de sucumbir y abandonar su celda, cuando fue detenido por este pensamiento: ¡Desdichado, Dios te ve! Rechazó la tentación y volvió a emprender, con mayor ardor, sus ejercicios de piedad. Redobló el demonio sus esfuerzos para arrancarlo de la soledad y arrojarlo al mundo, donde esperaba hacerlo abandonar el servicio de Dios: pero San Martiniano triunfó de sus ataques por medio del ayuno, la mortificación y la oración.

MEDITACIÓN SOBRE LAS TENTACIONES

LEER COMPLETO

Anuncios