FIESTA DE LA PURIFICACIÓN
Cumplido asimismo el tiempo de la purificación de la madre,
según la ley de Moisés, llevaron el niño a Jerusalén,
para presentarlo al Señor.
(Lucas 2, 22)

María va al templo a someterse a la ley de la purificación, aunque esté exenta de ella en su calidad de virgen y de Madre de Dios. Va al templo a presentar a Jesús a su Padre Eterno; lo rescata ofreciendo por él dos tortolitas. Simeón, a quien el Señor ha revelado que no morirá sin haber visto al Mesías, lo reconoce en los brazos de María, lo adora, y predice a su santísima Madre todo lo que Ella deberá sufrir.

MEDITACIÓN SOBRE LA PURIFICACIÓN

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